martes, 27 de agosto de 2013

Buscando el subidón del "wingfly"


Estoy estresado. Hace días que me cuesta dormirme y me levanto igual que me había acostado, muerto de cansancio. No consigo concentrarme y en la oficina trabajo con el piloto automático puesto. Menos mal que me conozco mis funciones de memoria y puedo permitirme el lujo de no ser tan brillante como siempre. Menos mal. La cuestión es que no sé por qué de repente vuelvo a estar así, tan tenso y agobiado. Últimamente las cosas parecían estar yendo mejor, con Anna me encuentro cómodo y no tengo ningún proyecto que me esté dando demasiada guerra. Sin embargo, aquí estoy, con un dolor de cabeza que no se me va ni con una sobredosis de Anadin Extra (¡benditas Aspirinas!). 

No puedo estarme quieto durante más de media hora, me paso el rato moviéndome, yendo de aquí para allá. Normalmente son un tío muy activo, pero no tanto. Y me hace sentir todavía más angustiado el notarme tan inquiero. Nadie parece haberse dado cuenta de que no estoy del todo bien porque no me han dicho nada. Supongo que mis compañeros creen que tengo algo entre manos que me está dando más problemas de lo habitual. Pero yo sé que no es eso. En realidad, no hay ningún motivo para que esté así. Por eso me estoy rallando tanto. A lo mejor es que tengo tanto acumulado dentro que ahora amenaza con desbordarse. Creo que esta semana pediré cita para pasar consulta con Stephen. Hace ya una temporada que no voy a terapia y me está haciendo mucha falta. Ayer me fui de pintas con Rafa (un colega que conocí en el hostal, en mi primera semana en Londres hace un montón de tiempo ya) y estuvimos hablando de todo esto. Él es monitor de paracaidismo en una escuela privada en el Merseyside y no es que venga mucho por la City. Me ha recomendado una sesión de wingfly para desconectar y cambiar el chip.

En realidad, a mi lo del wingfly me dice más bien poco. Este fin de semana he visto que Álvaro Bultó ha muerto en un accidente practicándolo, pero no sé mucho más. Según Rafa, es una de las mejores experiencias que se pueden vivir. Es como sentirse completamente libre, pasando del miedo más extremo a la paz más intensa. ¿Necesito un buen chute de adrenalina? A lo mejor me ayuda el subidón de practicar wingfly. Pero conociéndome, con lo paranoico que soy, no sé hasta que punto seré capaz de hacerlo. ¿Y si me apunto y luego me vuelvo atrás? Rafa me ha contado que a mucha gente le pasa y que tampoco no hay mayor problema. Eso sí, la clase te la cobran igual. Me fascina la idea de experimentar el vuelo sin alas, con el traje de wingfly y viendo el mundo a mis pies. Pero no puedo evitar pensar en todas esas pequeñas cosas que pueden salir mal. Al final y al cabo, la ley de Murphy existe. Quizás sea mejor no tentar la suerte… 

Fuente de la imagen: redbull.com/es/es

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